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| Comunicación |
El proceso comunicativo
- Código. Es un sistema de signos y reglas para combinarlos, que por un lado es arbitrario y por otra parte debe de estar organizado de antemano.
- El proceso de comunicación que emplea ese código precisa de un canal para la transmisión de las señales. El Canal sería el medio físico a través del cual se transmite la comunicación.
Ej.: El aire en el caso de la voz y las ondas
- Emisor. Es la persona que se encarga de transmitir el mensaje. Esta persona elije y selecciona los signos que le convienen, es decir, realiza un proceso de codificación; codifica el mensaje.
- El Receptor será aquella persona a quien va dirigida la comunicación; realiza un proceso inverso al del emisor, ya que descifra e interpreta los signos elegidos por el emisor; es decir, descodifica el mensaje.
- Naturalmente tiene que haber algo que comunicar, un contenido y un proceso que con sus aspectos previos y sus consecuencias motive el Mensaje.
- Las circunstancias que rodean un hecho de comunicación se denominan Contexto (situación), es el contexto en que se transmite el mensaje y que contribuye a su significado.
Emite ningún mensaje porque le falta contexto.
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Las funciones del lenguaje
El lingüista Karl Bühler propuso que existían únicamente tres funciones:
La función representativa o referencial, por lo cual se transmite una informacion objetivamente
La función representativa o referencial, por lo cual se transmite una informacion objetivamente
El hablante expresa algo, informa sobre una realidad.
La función expresiva o emotiva, que expresa sentimientos del emisor.
La función conativa o apelativa, mediante la que se influye en el receptor del mensaje mediante órdenes, mandatos o sugerencias.
La función expresiva o emotiva, que expresa sentimientos del emisor.
La función conativa o apelativa, mediante la que se influye en el receptor del mensaje mediante órdenes, mandatos o sugerencias.
La conativa no puede ser usada en textos donde el lector busca entender el uso que puede dar a una herramienta. Ya que lo limita a seguir un camino ya recorrido en lugar de permitirle encontrar nuevos resultados. Específicamente manuales técnicos o instrucciones de uso.
El modelo de Bühler le parecía incompleto a Roman Jakobson, quien redefinió sus funciones y añadió otras tres sobre los ejes de los factores de la comunicación:
Función apelativa o conativa
Se llama conativa de latín "conatus" (inicio), porque el emisor espera el inicio de una reacción por parte del receptor.
Se centra en el receptor. Es la función de mandato y pregunta. El emisor intenta influir en la conducta del receptor. Sus recursos lingüísticos son los vocativos, modo imperativo, oraciones interrogativas, utilización deliberada de elementos afectivos, adjetivos valorativos, términos connotativos y toda la serie de recursos retóricos. Se da en lenguaje coloquial, es dominante en la publicidad y propaganda política e ideológica en general. Mediante el uso de esta función se pretende causar una reacción en el receptor. Es decir, con esta función se pretende que haga algo o que deje de hacer.


Ejemplos:
Ej. 1: cuando decimos « ¡Míralo!» o «Abre la puerta, por favor.»
Ej. 2: « ¡Cierra la puerta!» - «Observen las imágenes y respondan.» Puede ocurrir que una frase aparentemente referencial esconda una función apelativa.
Ej. 3: «La ventana está abierta» - Puede estar haciendo una mera descripción de un hecho, pero también puede haber un contexto: «Cierra la ventana».
Dentro del mensaje se invita al oyente a que haga algo.
Se encuentra en primera persona y su efecto de sentido es de identificación. Esta función le permite al emisor exteriorizar sus actitudes, sus sentimientos y estados de ánimo, así como la de sus deseos, voluntades y el grado de interés o de apasionamiento con que realiza determinada comunicación. Esta función se cumple, por consiguiente, cuando el mensaje está centrado en el emisor:Estoy tan solo, amor, que mi cuarto solo sube
peldaño tras peldaño,
la vieja escalera que tráquea.
Juan Roca
Permite comunicar a otros estados de ánimo, las emociones o sentimientos.
Función estética o poética
Esta función está orientada al mensaje. Aparece siempre que la expresión atrae la atención sobre su forma, en cualquier manifestación en la que se utilice el lenguaje con propósito estético. Sus recursos son variados, por ejemplo la figura estilística y el juego de palabras. Esta función se encuentra especialmente, aunque no exclusivamente, en los textos literarios.
Esta función está orientada al canal de comunicación entre el emisor y el receptor. Su finalidad es iniciar, prolongar, interrumpir o finalizar una conversación o bien sencillamente comprobar si existe algún tipo de contacto. Su contenido informativo es nulo o escaso y se utiliza como forma o manera de saludo.
La finalidad de la función fática no es principalmente informar, sino facilitar el contacto social para poder transmitir y optimizar posteriormente mensajes de mayor contenido.
Constituyen esta función todas las unidades que utilizamos para iniciar, mantener o finalizar la conversación.
Ejemplos: Por supuesto, claro, escucho, naturalmente, entiendo, cómo no, OK, perfecto, bien, ya, de acuerdo, etc.

Función metalingüística
Se centra en el propio código de la lengua. Se utiliza para hablar del propio lenguaje, aclara el mensaje. Se manifiesta en declaraciones y definiciones.
Ej.: "Pedro tiene 5 letras".


Función referencial, representativa o informativa
Es la función del lenguaje relacionada con el referente o el contexto, es decir, cualquier cosa exterior al propio acto comunicativo. Es la función del lenguaje más evidente a primera vista.
Está presente en todos los actos comunicativos. Se da cuando el mensaje que se transmite puede ser verificable, porque claramente reconocemos la relación que se establece entre el mensaje y el objeto (referente). Los recursos lingüísticos principales de esta función son los deícticos. Utiliza el lenguaje denotativo (el significado primario de las palabras). Prevalecen los sustantivos y verbos; es la más común en textos informativos, científicos y periodísticos.
Esta función se llama también representativa, denotativa, cognoscitiva y "referencial". Permite brindar conocimientos, conceptos, información objetiva.
Los textos que la contienen se caracterizan por ser objetivos y unívocos. Esta función la encontramos en los llamados textos científicos, cuyo propósito es ofrecer conocimientos. Se caracterizan por aludir a lo extralingüístico, es decir, a nuestro entorno o lo que nos rodea.
Se usa cuando pretendemos transmitir una información, sin hacer valoraciones sobre ella ni pretender reacciones en nuestro interlocutor. Esta función se centra, dentro de los elementos de la comunicación, en el mensaje.
La consideración del contexto situacional del lenguaje es siempre necesario para su adecuada decodificación.
Todos estos elementos que forman el esquema de la comunicación tienden a conseguir la eficacia de la información. Ésta se fundamenta en una relación inversa entre la extensión de la unidad de comunicación y la probabilidad de aparición en el discurso



